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La Cultura y el Desarrollo Después de Girona

martes, 11 de mayo de 2010 |

Ticio Escobar, Ministro de Cultura de Paraguay durante su presentación
en el Seminario Internacional Cultura y Desarrollo, Girona España.


Durante dos días la ciudad de Girona sería el lugar más importante para las políticas de desarrollo cultural. Con la celebración del Seminario Internacional sobre Cultura y Desarrollo, en el que participaron los Estados miembros de la Unión Europea, la Comisión Europea y más de 50 países de diversos continentes, como líderes culturales y de la sociedad civil; esta ciudad española sería el escenario preciso para rediseñar las grandes estrategias de cooperación internacional para el desarrollo y la cultura.

La importancia de este Seminario, es que su realización consolida una visión práctica sobre el desarrollo y la cultura; al tiempo de reafirmar el compromiso de emprender acciones que permitan asentar el rol de la cultura en el desarrollo; ahora orientado en coadyuvar en la obtención de los Objetivos de Desarrollo del Milenio del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. (ODM)

Las diversas exposiciones allí presentadas, han de reiterar el marco conceptual que sobre el tema se ha trabajado en los últimos años, algunas veces llegando a ser sitio común de las presentaciones. Los conceptos y teoría no eran la finalidad de este seminario, sino más bien establecer un enfoque de acción e inserción en los procesos de desarrollo, al tiempo de enfatizar la necesaria transversalidad de la cultura para estos procesos.

En ese sentido, vale destacar la participación en el Seminario del Dr. Alfonso Matinell, director de la Cátedra de UNESCO de Políticas Culturales y Cooperación, de la Universidad de Girona, quien fue el punto luminoso de dicho encuentro. Matinell desarrolló el tema de la cultura como prioridad horizontal de la cooperación al desarrollo; demostrando en su intervención, cuán importante han sido las prácticas transversales de la cultura, aun no muy percibidos en los procesos de desarrollo. Así mismo, de cómo la cultura antes, durante y después de iniciado el Programa de los ODM, ha estado contribuyendo al desarrollo, como a los ejes sectoriales que se definen en el Programa.

La problemática sobre los efectos negativos de la cultura para superar la problemática del desarrollo, especialmente en lo que respecta a Programa de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, se convertiría en aspecto central, lo cual serviría para afianzar criterios más expeditos de intervención cultural, sin los que no serían posible superar los obstáculos al desarrollo.

Justamente, entre las conclusiones del Seminario
[i] se destacará que, ciertamente “Subsisten algunas voces que ven los aspectos culturales un obstáculo para el desarrollo. Ante esto, como evidencian las buenas prácticas en materia de salud sexual y reproductiva presentadas en el Seminario, se ha puesto de manifiesto la necesidad de ir hacia la transversalidad que se base en el reconocimiento del papel que juega la cultura en el desarrollo, en la profundización del conocimiento sobre la intersecciones existentes, y la incorporación de una perspectiva cultural en todas las fases de intervención”.

Las conclusiones también señalarán que “Este proceso debe ir acompañado de la afirmación de la cultura como una prioridad sectorial de las estrategias de desarrollo”. Esto último, supone la necesaria sinergia que debe tener la cultura con los diversos programas relacionados a los ODM. Lógicamente, toda esta estrategia para el desarrollo y la cultura no puede ser posible sin su fortalecimiento sectorial, en tanto generador de gobernanza, cohesión social, ciudadanía y construcción de sentido e identidad.

En esa perspectiva debo reseñar la presentación de Ticio Escobar, Ministro de la Cultura de Paraguay, que como todos saben, es uno de los teóricos que más ha aportado sobre esta visión del desarrollo cultural. De mismo modo, la excelente participación de la Ministra de Cultura de Colombia, hizo la diferencia al señalar la importancia del fortalecimiento del sistema cultural, así como de sus políticas. Aspectos que son los que indiscutiblemente permiten procesos culturales societales para que el desarrollo cultural resulte posible.

A todo lo anterior vale señalar el abordamiento de la cultura y de su vínculo con la economía, muy especialmente relacionadas a las industrias culturales y creativas, vista ahora en la perspectiva del desarrollo local. Naturalmente, políticas culturales con estas orientaciones son las únicas maneras de generar capital cultural y humano; siendo parte de los grandes retos que el nuevo modelo deberá propiciar en nuestros países, en donde todavía existen estructura de poder que se resisten a cambiar de rumbo, prefiriendo continuar en acciones culturales que no apuntan a ningún lado y nos dejan excluidos de verdaderos procesos de cambio social y cultural, y siendo parte de la prehistoria de las políticas culturales.

Finalmente, es indiscutible que el Seminario de Girona será un punto de referencia entre las políticas culturales del desarrollo, marcando un antes y un después. Con este esfuerzo de la Presidencia de la UE española, se espera que los resultados de este importante Seminario puedan influir, no sólo en cuanto a las estrategias de desarrollo cultural en nuestros países, sino en la praxis cultural, hoy expresada en Programas que como los del PNUD, persiguen el desarrollo humano sostenible.


En esa tesitura el Seminario de Girona presentará sus conclusiones en la próxima revisión de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que tendrá lugar en Nueva York, en septiembre del 2010; promoviendo una nueva concepción de la cultura que indiscutiblemente permitirá mejores resultados en la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.


________________________
[i] Ver Conclusiones del Seminario de Girona en línea : http://www.culturaydesarrollo2010.es/arxius/documentacio/Conclusiones_ES.pdf

Cuestión de Praxis…

viernes, 12 de marzo de 2010 |




“-¿Entonces estamos todos entrampados?

"-En alguna medida sí. La posibilidad de que una reflexión le permita a uno descubrir que esta situación no es así, que hay un espacio de plasticidad enorme, es también una liberación. Uno se sale de la trampa”.



Humberto Maturana
El Sentido de lo Humano




Devaluar los aportes teóricos que realiza la UNESCO en la cultura, es indiscutiblemente un despropósito; más aún si se arguye que sus teorías tan sólo sirvan para debates en simposios y cónclaves. Aceptar este discurso que solicita a este prestigioso organismo internacional que abandone dicha labor a cambio de proyectos “concretos”, no deja de ser un sin sentido, ya que pierde de vista que dichas teorías son esenciales para construir los marcos conceptuales de políticas, programas y proyectos culturales.


Pero el antiteoricismo que se hace dominante, peca en no descubrir la “vocación política” que tienen los estudios culturales y el “enfoque contextual” que deben tener, para que esta teoría no se perciba bajo ningún reduccionismo aberrante que le limite a sólo ser tópico de seminarios y simposios, como piensa y declara en foros internacionales cierto discurso oficialista que no logra ver en estas teorías, su sentido virtual o potencial.
[1]

Sin embargo, para dignificar la teoría surgida de estudios culturales propiciada desde la UNESCO, convine citar a Eduardo Restrepo, quien nos recuerda la íntima relación que poseen los estudios culturales, desde el punto de vista de una práctica intelectual, con “…una inspiración y finalidad política”. Así mismo, cómo su apuesta es por “… una modalidad de pensamiento crítico” capaz de servir a una clara fundamentación empírica y contextual la que opera en el plano de lo concreto. En ese sentido, Restrepo es enfático cuando nos dice: “No pueden existir estudios culturales propiamente dichos sin intervención ya que es en ésta que se materializa su voluntad política.”
[2]

¿A caso será que no son comprensivas las teorías de la UNESCO en nuestro país?, ¿Cómo explicar que Colombia, México, Chile, Cuba, Guatemala, para citar algunos países, dichas teorías se conviertan en verdaderas y exitosas prácticas culturales? O, quizás será, ¿que renegar a tales teorías y nuevas prácticas, son la única forma de sobrevivencia del actual esquema de gestión cultural?

Todo esto explica lo infructuoso de superar el inmediatismo en la gestión cultural y las consecuencias que trae consigo dicha práctica en nuestro país. Por esta razón, repensar las políticas culturales resulte tan difícil, más aún en un contexto de descreimiento y herejía sobre estudios y teorías culturales, que sirve de píldora abortiva a toda acción estratégica para la cultura.

Ciertamente, bajo el contexto actual de las políticas públicas en la cultura, ¿para que servirá, por ejemplo, un estudio de consumo y prácticas culturales?, ¿para que teorizar sobre el PIB de la Cultura y los indicadores culturales? ¿Cuáles políticas culturales requerimos en medio de los procesos de globalización cultural? ¿De qué sirve una definición sobre la diversidad e interculturalidad? Y mucho menos, ¿Para qué pensar la ciudadanía cultural y el ejercicio de los derechos culturales? O más aún, ¿De qué nos sirve descifrar la compleja realidad de las industrias culturales y su papel en la democratización y la configuración de las identidades y el mercado?

Hasta que no se perciba el sentido de RECURSO que se impone hoy en la cultura, estaremos lejos de entender que “…la cultura como recurso cobra legitimidad y desplaza otras interpretaciones de la cultura: ésta ya no tiene valor trascendente ni tampoco opera como una manifestación de la creatividad popular. Pasa, más bien, a ser el medio de legitimación para el desarrollo urbano (museos, turismo), el crecimiento económico (industrias culturales), la resolución de conflictos sociales (antirracismo, multiculturalismo), y hasta fuente de empleos (artesanías, producción de contenidos).”
[3]

Para esta retórica que no advierte lo que es la praxis cultural, cobra sentido las palabras de Edgar Morin, que frente a la “metamorfosis” que sufre este mundo, nos dice: “No basta con denunciar. Necesitamos ahora enunciar. No basta con recordar la urgencia. Es necesario saber empezar también por definir las vías que conducirán a la Vía”.
[4]

__________________


[1] Restrepo, Eduardo. Apuntes sobre Estudios Culturales. Ver en línea: http://www.ram-wan.net/restrepo/documentos/apuntes%20sobre%20eeccs.doc

[2] Restrepo, Eduardo. El lugar de la Utopía en los Estudios Sociales: http://www.ram-wan.net/restrepo/documentos/utopia-eeccs.doc

[3] Yúdice, George. El Recurso de la Cultura. Usos de la cultura en la era global, Gedisa, Barcelona, 2002.
[4] Edgar Morin, “Elogio de la metamorfosis”: http://www.revistalafactoria.eu/articulo.php?id=518

Haití:"La Posibilidad de una Isla"

sábado, 20 de febrero de 2010 |

Hispaniola Insular
Gerard Mercator, 1590
Mapoteca Archivo General de la Nación, República Dominicana

“Una porción de tierra rodeada de mar y partida por la mitad es una isla desafortunada.”

Así inicia el editorial del Boletín Cyberkais de febrero, de la Fundación Interarts de España, que bajo el titulo “La posibilidad de una Isla”, ofrece su opinión, no acerca de la recién publicada novela del escritor francés, Michel Houellebecq, sino sobre la cuestión del desarrollo haitiano, posterior al terrible terremoto ocurrido en ese país.

Con un lenguaje eufemístico, propio para un estudio del fenómeno, el Editorial nos previene de la complejidad de la problemática haitiana, al tiempo de construir un cuadro incierto de posibilidades y soluciones.

Quizás, no se hubiese desdibujado tanto la realidad en este editorial si las razones históricas que han llevado al ostracismo y al latrocinio de la nación haitiana estuvieran presentes en dicha opinión.

A nuestro modo de ver, la complejidad de la cuestión haitiana no puede inducir a una lógica circunstancial, producto de la misma urgencia que se vive en ese abatido país; tampoco conviene discriminar esta situación, como históricamente se ha hecho con la pobreza y la condición étnica de este pueblo. En verdad, la cuestión ahora no es “reconstruir” lo que era de por sí indeseable, como bien lo expresa el editorial, sino contribuir a la construcción de lo deseable.

Pero la búsqueda de lo deseable no es posible desconociendo las razones históricas que determinan la pobreza de Haití, ni mucho menos ignorando a países que han sido causantes directos o indirectos de la situación de Haití, ya que al excluirlos del actual escenario, se estaría provocando una descompresión de la solidaridad, que por primera vez vemos existir para esta nación.

Si bien los haitianos deben ser los protagonistas de su propia historia, resulta inaceptable que la solución a la cuestión haitiana sea reducible y circunscrita a “la posibilidad de una isla”, ya calificada por el editorial de “desafortunada”, porque en ella coexisten dos naciones.

¿A caso, sugiere este editorial que la solución de la pobreza y la falta de viabilidad de Haití la busquen quienes habitan esta isla?, o en todo caso, ¿No será que se esté sugiriendo reeditar la vieja tesis de la unificación de la isla, atribuidas a algunas potencias? y si fuese así, ¿No se estaría ignorando el componente cultural, que como ingrediente problemático, el propio editorial agrega?
Buscar una salida a la problemática haitiana mediante una solución semejante, puede que haga que la medicina sea peor que la enfermedad.

Sería muy oportuno que el editorial del Boletín Cyberkais aclare sus opiniones, ya que permite lecturas diferentes a los discursos que ha enarbolado Interarts, en favor del respeto a la identidad, los derechos culturales, la diversidad y la interculturalidad.

Editorial del Boletín Cyberkaris nº 88 de Febrero 2010, de la Fundación Interarts:
http://www.interarts.net/newsletter/index.php?p=35&idioma=1

Haití Activa Célula de Crisis: Patrimonio en Peligro

jueves, 11 de febrero de 2010 |



La coordinación de las labores para el rescate y salvaguarda del patrimonio cultural en Puerto Príncipe ya están a cargo de la Célula de Crisis: Patrimonio en Peligro; organismo que hace pocos días emitió un informe, en el que pormenoriza las necesidades y tareas a seguir para los trabajos de salvamento del patrimonio arquitectónico, artístico y cultural de esta ciudad, luego del terrible sismo que devastó a la capital haitiana.

La Célula de Crisis: patrimonio en peligro, la integran el Arq. José Harold Gaspard, Presidente ICOM Haití, el Sr. Jean Wilfrid Bertrand, director de los Archivos nacionales de Haití y el sociólogo y coleccionista, Lewis A. Clormeus, sociólogo y coleccionista. Según la información emanada de dicho organismo, la situación es realmente desastrosa para los edificios públicos y locales culturales que conservan el patrimonio cultural, especialmente en el caso de los museos y archivos de la ciudad de Puerto Príncipe.


El informe indica muy puntualmente, cuáles son las urgencias y requerimientos para iniciar la primera etapa de intervención del patrimonio cultural, en un escenario en que ha colapsado la infraestructura cultural museística, y existe extrema vulnerabilidad para documentos administrativos, fotografías, libros, documentos en distintos soportes (casete, CD, DVD, etc.) y objetos de arte que conforman el patrimonio cultural e histórico haitiano.

Por otra parte, el referido informe señala que entre las primeras tareas deben estar, consolidar la infraestructura de los edificios afectados por el terremoto, realizar un inventario del patrimonio cultural haitiano, reclutar personal para manipular y movilizar todo los bienes culturales que hoy están en peligro; así como a medio plazo: levantar un sistema nacional de inventario y proceder a la numeración de dichos bienes culturales.

En cuanto a los recursos humanos se necesitan especialistas en apuntalamiento de edificios dañados; archivistas restauradores con experiencia en el rescate en caso de catástrofes naturales; especialistas en restauración de frescos murales; profesores en archivística, manipulación y transporte de documentos administrativos; expertos especializados en los programas informáticos aplicados a la archivística, entre otros importantes técnicos.

En la actualidad al parecer será necesario la adquisición contenedores que sirvan de refugio a la valiosa documentación del patrimonio cultural, como de los bienes culturales que están en situación de peligro.

En ese sentido, se requiere una urgente actuación de la cooperación y ayuda internacional, la cual deberá sentirse con la misma eficiencia y solidaridad con que se ha actuado para la asistencia humanitaria. Ahora es el momento para actuar frente al peligro del espolio del patrimonio, pero también ante la amenaza que representa la temporada ciclónica, que inevitablemente traerá lluvias y más dificultades a la complicada situación que se vive en Haití.

Miembros de la Célula de Crisis: Patrimonio en Peligro:

Jean Wilfrid BERTRAND, director de los Archivos nacionales de Haití;

E-mail:
bertrandlouissaint@yahoo.fr
Teléfono: (509) 36 78 05 31
(509) 35 58 03 29
(509)34 58 55 28

José Harold GASPARD, arquitecto de monumentos, Presidente ICOM Haití.
Teléfonos: (509) 34 46 2888




Lewis A. CLORMEUS, sociólogo y coleccionista,
Teléfono: (509) 34 57 3659,
E-mail:
lclormeus@yahoo.fr



Desplegar el Escudo Azul en Haití

miércoles, 27 de enero de 2010 |



Actualmente se debate a nivel internacional, si procede desplegar el Escudo Azul para la protección y la salvaguardia del patrimonio cultural de Haití, ante la catástrofe que trajo consigo el terrible terremoto que le devastó el pasado 12 de enero.

El Escudo Azul se levanta en aquellos casos en que los bienes patrimoniales se encuentran en peligro en caso de desastres naturales o conflictos bélicos. Este escudo ha sido desplegado exitosamente por el Comité Internacional del Escudo Azul, en hechos muy conocidos como la destrucción de los Budas en Afganistán, las inundaciones en Praga, la guerra de Irak (Museo de Bagdad y Biblioteca Nacional, su incendio y saqueo) y el continuo conflicto en el Medio Oriente.

Desde 1996 opera el Comité Internacional del Escudo Azul, cuya misión es proteger el patrimonio cultural en situaciones de urgencia, especialmente en aquellos casos en que se requiera respuestas internacionales, frente a las amenazas o emergencias que ponen en peligro a la propiedad cultural. Este Comité se fundamenta en los acuerdos internacionales que en la materia se han realizado desde de la Convención de la Haya en el año 1954, está integrado por el Consejo Internacional de Archivos (ICA), la Federación Internacional de Bibliotecas (IFLA), Consejo Internacional de Monumentos (ICOMOS) y Consejo Internacional de Museos (ICOM).

Con el caso haitiano, el Comité Internacional deberá fijar postura ante la evidente vulnerabilidad que tiene el patrimonio cultural en ese país. En ese sentido, ya han habido pronunciamientos, como los realizados por la subdirectora general de Cultura de la UNESCO, Françoise Riviere, quien ha hecho un llamamiento internacional para proteger del "pillaje" el patrimonio cultural de Haití, tras el terremoto que ha asolado el país y ha propuesto un embargo que impida temporalmente la compraventa de sus obras de arte.

Por otro lado, cabe resaltar el Mensaje que en estos momentos ha remitido el Presidente del Consejo Internacional de Monumentos (ICOMOS), Sr. Stanislas Tarnowski a raíz del terremoto en Haití, en el que indica que una vez que la asistencia humanitaria haya concluido, lanzará un llamado a todos los miembros del ICOMOS que se unan en solidaridad para ayudar en la manera posible con la recuperación y rescate del patrimonio, y solicitará a los miembros y grupos de miembros del ICOMOS a integrarse y formar parte en los equipos de voluntarios que trabajarán en Haití.

Para desplegar el Escudo Azul en Haití, el Comité internacional deberá contar con todo el apoyo de la comunidad internacional, los organismos multilaterales, así como gestores culturales de todo el mundo, para que esas tareas puedan realizarse con plena profesionalidad. También será fundamental que al desplegarse el Escudo Azul en esta nación, no se excluya al patrimonio inmaterial, el cual debe ser igualmente protegido, tomando en cuenta los preceptos de importantes instrumentos internacionales en la materia, entre los que figura la Convención de la UNESCO para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial vigente desde el año 2006.

De acogerse en sentido amplio el concepto de patrimonio cultural para el Escudo Azul en Haití, ello contribuiría a ampliar el concepto de salvaguardia del patrimonio en situación de desastre, permitiendo que dadas las tentativas de reconstrucción nacional en ese nación por parte de la comunidad internacional, el Escudo Azul pueda servir de garantía a una intervención sobre su patrimonio cultural, bajo criterios de respeto a su identidad cultural, como a la diversidad cultural del pueblo haitiano.





Tras cuatro meses de trabajo de la Comisión de Cultura de la honorable Cámara de Diputados, que implicó labores de coordinación con consultores y sectores involucrados en la actividad cinematográfica, se obtuvo un informe pormenorizado de la Oficina Técnica de Revisión Legislativa de la Cámara de Diputados, que destaca las mejoras al proyecto de Ley, para el Fomento e incentivo de la cinematografía en República Dominicana.

Para dar cumplimiento a estas tareas, la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados convocaría a una revisión de los aspectos técnicos y conceptuales de la Ley que elaborara la Secretaría de Estado de Cultura (SEC), la cual había sido aprobada, sin cambios por el Senado de la República. Durante dos semanas de análisis, en que se estudió punto por punto este Proyecto de Ley, fue posible elaborar una propuestas de modificación, que mejoró con creces los aspectos formales y de contenido, de esta pieza legislativa, que cursa en el Congreso Nacional desde hace más de 4 años.

Durante las reuniones de revisión técnica, se contó con la presencia de Miembros de las dos Cámaras, la Dirección de Cine (DINAC), la Asociación Dominicana de Profesionales de la Industria del Cine (ADOCINE), representantes de la Oficina Técnica de Revisión Legislativa de la Cámara de Diputados y del Senado y Carlos Santos, quien participó en condición de Asesor de la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados.

La labor llevada a cabo por este organismo, gracias al apoyo incondicional de la Presidencia de la Cámara, ha podido lograr una mejora sustancial de esta Ley, permitiendo su contextualización a la realidad dominicana y, superando una debilidad inicial de formulación, producto de la referencia directa que tiene con la Ley colombiana 814 del 2003, la cual sólo crea un fondo para la producción cinematográfica. Debo subrayar, que el nivel de desarrollo de la Cinematografía en aquel país, data de inicios de siglo XX.

Vale decir, que en Colombia, el desarrollo de la cinematografía se inicia desde la llegada del cine a este país en 1897. Es importante destacar, que logró el rodaje de su primer largometraje en 1913, la existencia de una empresa cinematográfica en 1927, un organismo de dirección para el cine en 1930, y más aún, una primera Ley de cine en 1942 (la Ley 9 de 1942), promulgada por el presidente López Pumarejo. En la República Dominicana, como sabemos todos, no ocurrió del mismo modo.

Pero como si esto fuera poco, la Ley colombiana 814 del 2003, como lo refiere el estudio “Impacto Económico de las Industrias Culturales en Colombia, realizado por el Convenio Andrés Bello (CAB)”, “Esta Ley es la prolongación de los lineamientos planteados en la Ley de Cultura de 1977”, la cual ofrecía el marco y armonía a los esfuerzos de la actividad cinematográfica en aquel país. En cambio, nuestra Ley 41-00, no contiene definiciones para la creación de las industrias culturales dominicanas, como tampoco en cuanto a la actividad de la industria cinematográfica.(1)


De haberse aprobado el proyecto de Ley elaborado por la SEC, tal como fuera propuesto; se hubiera dejado de lado, aspectos importantes y determinantes para el éxito de la Ley de cine en República Dominicana. Por suerte, la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, en un ejercer legítimo a sus atribuciones, ha podido advertir estas debilidades y enmendarlas.

Entre los aspectos olvidados en esta Ley, esta la de distinguir entre política de incentivo con las de fomento a la cinematográfica; así mismo, una clara definición del Rol del Estado, respecto a la industria cinematográfica, que en esta propuesta de Ley, se evidencian preocupantes niveles de intromisión estatista y discrecionalidad en la gestión, para con lo privado. Por el contrario, se requiere de un “intervencionismo” del Estado más acorde a una visión moderna; por cuanto la nueva propuesta de Ley de cine, otorgará al organismo de dirección, en este caso el DINAC, cierta autarquía institucional, administrativa y financiera, como es propio de los organismos de dirección de cine en otros países.

Por otro lado, en la Ley de la SEC, se obviaron otros elementos determinantes a considerar, tales como los ligados a los procesos de gestión y promoción cultural de la cinematografía, a los dispositivos básicos para el fomento e incentivos a productores, especialmente a políticas antimonopólicas; criterios para la competitividad del cine dominicano en la región, la protección y conservación del patrimonio fílmico documental, como aspectos que fomenten la creación de audiencias; entre otros aspectos fundamentales, que por cuestión de espacio, no incluyo en el presente artículo.

Ha causado asombro y serios cuestionamientos la actitud de la SEC y la DINAC, durante su participación en las reuniones técnicas, en la que adoptarían una postura cerrada a los cambios y a la nueva concepción surgidas de la revisión técnica legislativa, hecho que generó tensiones en la primer sesión de trabajo, en la que algunos diputados y senadores se retiraran en señal de protesta por la indelicadeza y descomedimiento asumidos por los representantes de esa entidad cultural.

Pero resultó aún más sorprendente que la SEC, se retirara del proceso haciendo pública un comunicado de prensa, en donde acusa a la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados de querer producir un “atentado” contra la Secretaría de Cultura y la naciente industria de cine nacional. Argumentos que no tenía ningún asidero ni veracidad, y que tendría el total descreimiento y rechazo del sector cultural y cinematográfico. Por su lado, ADOCINE jugó un papel esencial con su experticia profesional, como dando su apoyo al proceso seguido, al compartir los cambios introducidos a la pieza legislativa.

El martes 15 de diciembre del año en curso, en sesión del Pleno de la Cámara de Diputados, fue conocido el informe favorable de la Oficina Técnica de Revisión Legislativa de la Cámara, y aprobada dicha Ley en dos lecturas, pasando a ser conocida por el Senado de la República, próximamente. Con el informe que levantara la representante de la Oficina Técnica de ese mismo organismo, que también estuvo presente durante las reuniones técnicas convocadas por la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, consideramos que el Senado podrá igualmente, dar su aprobación a esta nueva reformulación de la Ley de Cine, que indiscutiblemente será fundamental para propulsar la cinematografía en la República Dominicana.

Finalmente, hay que felicitar a la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, muy especialmente a su Presidente, el honorable diputado y Artista, Manuel Jiménez, por las capacidades técnicas desplegadas, y ante un bien cuidado ejercido de la función de apoyo legislativo en materia cultural y en beneficio de los intereses generales de la nación.

___________________

[1] Álvarez, Luís Alberto. “Historia del cine colombiano” pp. 237- 268. Editorial Colombiana Planeta, “En 1929 llegó el cine sonoro a Colombia. A finales de la década del 30 se creó la Oficinala Acción de Cultura Popular del Ministerio de Educación, idea del ministro Jorge Eliécer Gaitán. Aunque contó con buenas intenciones y se trajeron equipos para impulsar la producción, no se realizó nada de valor permanente.” Ver también, la Monografía de Grado de Bibiana Paola Acosta Lara, Análisis de las políticas de fomento del cine en Colombia Autor: Acosta Lara, Bibiana Paola Ver en línea: http://repository.urosario.edu.co/handle/10336/1531




Voces Hibridas: Releyendo a García Canclini

sábado, 31 de octubre de 2009 |

Néstor García Canclini


México celebró en grande los 70 años de Edad de Néstor García Canclini, con un significativo homenaje por su inmensa labor teórica en el campo de la cultura, hoy reconocida a nivel internacional.

Este homenaje a Néstor García Canclini, se ha llevado a cabo con un Seminario titulado “Voces Hibridas”, en la que se abordaron los temas de Ciudad, Juventud e Interculturalidad. En Seminario, celebrado del 27 al 29 de octubre, tuvo como sede el Auditorio "Pedro Ramírez Vázquez" de la Universidad Autónoma Metropolitana. Contó con la participaron de connotados expositores, tales como Jesús Martín Barbero, George Yúdice, Eduardo Nivón, entre otros; que desde diversas perspectiva analizaron sus aportes conceptuales y teóricos.

A continuación reseño el texto introductorio al Seminario homenaje al maestro argentino, Néstor García Canclini.

Hace más de treinta años llegó a nuestro país Néstor García Canclini y desde ese momento hizo de México su nación por elección. Inicio así un trabajo intelectual que ha marcado profundamente los debates sobre la cultura en América Latina. Su influencia sobrepasa las audiencias especializadas y alcanza lo que podríamos llamar públicos "generales", pues sus trabajos y opiniones se discuten en diversos ambientes artísticos y políticos, además de en las áreas académicas de la comunicación, la sociología, la antropología, la filosofía y los estudios latinoamericanos y culturales, entre otras.

La trascendencia de García Canclini posiblemente radica en que ha buscado el diálogo con el pensamiento actual sin contemporizar con las modas, de forma que aunque a lo largo de su vida académica ha dialogado con y sobre el pensamiento más novedoso en la teoría y en el arte, ha sido igualmente indudable su firme compromiso con la modernidad.


Resulta sorpendente que no se haya realizado hasta ahora un balance serio y riguroso del impacto del trabajo intelectual de Néstor García. Su próxima llegada a los 70 años, puede ser la ocasión adecuada para que las comunidades artísticas y académicas reflexionen sobre las aportaciones conceptuales y prácticas de este importante intelectual latinoamericano, sin dejar de lado las críticas que diversos especialistas han formulado a su trabajo.


"Honor a quien honor merece"
___________
Datos Biográficos de Néstor García Canclini

Las Reformas Constitucionales: ¿campo de la gestión cultural?

jueves, 22 de octubre de 2009 |

Reunión de trabajo de la Red Iberoamericana de Gestores Culturales "Ñandutí"
Faro de Oriente, Ciudad México



Carlos Santos*

En el Informe elaborado por la red iberoamericana de centros y unidades de formación en gestión cultural, coordinado por Alfonso Matinell, se llama la atención sobre el estado incipiente en la sistematización de las experiencias del campo de la gestión cultural. [1]

En ese mismo informe, en su Presentación, Francisco Piñón Exdirector de la OEI, señala con agudeza que “La gestión cultural es sin duda un campo emergente, con una gran fuerza dinámica, tanto desde la óptica de favorecedora de la cohesión y el desarrollo de las sociedades, como desde la perspectiva de la cultura como generadora de riqueza y empleo. Ciertos conceptos acuñados en los últimos años –controvertidos en algunos casos– como los derechos culturales y la gestión de la diversidad cultural, “la cultura da trabajo” o la excepción cultural, terminan por explicar el creciente interés por este campo profesional.”.

Esta última cita entrevé, cómo en el campo profesional de la gestión cultural los nuevos tópicos se abren paso, independientemente, de los cuestionamientos existentes. Sin embargo, la gestión cultural mantendrá sus reservas hacia nuevos campos mientras siga sujeta a concepciones y prácticas culturalistas y economicistas de la cultura, las cuales reducen, en gran medida, la visión de totalidad hacia los procesos de la cultura.

Durante el I seminario de formación de formadores en el campo de la gestión cultura, convocado por la Red de Centros y Unidades de Formación en Gestión Cultural IBERFORMAT, que con el apoyo de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y el Centro Nacional de las Artes –CENART de CONACULTA– en 2003; sus participantes, se declararon a favor de condicionar una base de definición sobre gestión cultura, cito: “…que sin encasillarse pueda identificar códigos de comprensión y relación, que admita su diversidad y caracterización propia, dependiendo mucho de los contextos específicos, de los ámbitos y énfasis de desarrollo y atendiendo las necesidades del medio de intervención territorial, local o regional y los intereses de los distintos colectivos.”
[2]

Sin embargo, con este principio activo para la definición del campo de actuación de la gestión cultural, abrazaríamos la esperanza de no caer en una interpretación empirista de los “códigos de compresión y relaciones”. Por cuanto la gestión cultural deberá también prever las tendencias históricas y gnoseológicas que nos permitan una reconceptualización y ampliación del campo profesional de la acción cultural.

Con globalización económica, política y cultural, las sociedades y naciones han sufrido cambios significativos, que obligan a formular políticas de reconocimiento de los derechos culturales y multiculturales. Desde el informe de la Comisión Mundial para el Desarrollo Cultural en 1998, se perciben trasformaciones cuyo impacto acontecen local y globalmente. El informe Javier Pérez de Cuéllar, como también se le hizo llamar, advertía que:

“Se está desarrollando en nuestros tiempos una cultura cívica global, una cultura que contiene nuevos elementos que deberán ser incorporados en una nueva ética global”
[3]. De esta suerte, también se cobra conciencia de que tales demandas deben convertirse en normas superior y garantías del ordenamiento jurídico político de los Estados, hecho que consolida la idea del Estado cultural.

Desde luego, estamos avanzando, pero sin una diáfana comprensión de los entornos constitucionales actuales. Por ello, debemos preguntar ¿hasta qué punto la Gestión Cultural está comprendiendo, como diría Peter Haberle, “la Constitución como cultura”? y ¿hasta dónde otorga importancia al constitucionalismo cultural? Pienso, que el propio Peter Haberle, nos responde estas interrogantes al señalarnos que “La Constitución no sólo es un texto jurídico o un conjunto de reglas normativas, sino que también es expresión de un determinado nivel de desarrollo cultural; es expresión de la autorrepresentación cultural de un pueblo, espejo de su patrimonio cultural y fundamento de sus esperanzas».
[4]

Debo subrayar, que durante el I Seminario Taller: “La participación de los agentes sociales en la cultura y el desarrollo”, llevado a cabo en Santa Cruz de los de la Sierra, Bolivia, en 2008, se abordaría críticamente la cuestión sobre la redefinición y alcance de la gestión cultural. Desde este Seminario Taller, se trazaron algunas líneas para diseñar un proyecto que problematizara y reformulara el campo de acción del agente cultural y el campo cultural, proponiendo:

“Establecer un diálogo iberoamericano sobre la definición del perfil del agente social, si es diferente o no al gestor cultural y si es así, que es lo que lo define, qué saberes y habilidades debería tener, cuales son sus fines y que aspectos de su ámbito de actuación son relevantes, para insertarse como agente de cambio social en el contexto de su comunidad o fuera de ella”.
[5]

El I Seminario Taller, concluía, entre otros puntos no menos importantes, que “En principio, podemos decir que el agente social no es solo un gestor cultural: su perfil iría más allá, abarcaría más campos de actuación y de conocimiento, podría ser un gestor cultural con un perfil más estratégico, dadas las características multidimensionales de la realidad donde opera el Agente Social. Esto incluye además, posibilitar su acción en una lógica que garantice la relación entre cultura y desarrollo.”

Como categóricamente ha dicho el Foro Interamericano de Cultura, celebrado en Medellín, evento preparatorio a la Asamblea General del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), “cultura es desarrollo”; del mismo modo, el desarrollo es intrínseco a los procesos de diversidad e interculturalidad de los pueblos y las naciones.
[6]

Todo indica que en el presente siglo, las tareas se orientarán hacia campos de acción no tan ortodoxos para la gestión cultural. El nuevo territorio de la acción cultural deberá ocuparse de incentivar y concienciar sobre la interculturalidad; pero también de favorecer el necesario diálogo intercultural.

Siguiendo a Adela Cortina, se necesita un “diálogo real” entre las distintas culturas, “… no impuesto desde una cultura política determinada. Pero esta tarea significa además trabajar para que este diálogo intercultural cobre conciencia de que “…estar dispuesto a entablar un diálogo significa estar a la vez dispuesto a aceptar las condiciones que le dan sentido”.
[7] Por esta razón, la nueva labor de la acción cultural no puede limitarse tan sólo a inclusión legal de los derechos y la ciudadanía, sino también de descontruir las identidades políticas dominantes y construir otras nuevas. [8]

Por ello, el Seminario Taller en Santa Cruz, Bolivia, fuera tan oportuno en establecer este rol de “El Agente-Gestor”, cuyo objetivo sería “… invocar la participación social desde el ámbito de la cultura, con una finalidad precisa, de ampliar los espacios del ciudadano y construir una ciudadanía cultural.” Y considerar que “Sólo así la cultura podrá situarse en la base del proceso de transformación de la estructura de poder en la sociedad.”

Evidentemente, este planteamiento requiere de una propuesta epistemológica y metodológica que concrete estas aspiraciones. Norbert Lechner, al respecto de sugerir la transformación de la política como un trabajo cultural, brinda pautas que sugiere relevar la dimensión productiva, y no sólo representativa de la política; proponiendo para ello, confrontar la subjetividad social versus naturalización de lo social; el imaginario democrático versus fragmentación social; reducción privatista versus fortalecimiento de lo público; horizontes de futuro versus presente permanente.
[9]

Hasta inicios de los años 80s, era inconcebible que nos planteáramos que la gestión cultural actuara en los procesos constitucionales. Debieron acontecer profusos cambios conceptuales y de paradigmas, sobre la cultura y el desarrollo para ser concebido como campo de gestión cultural. Cambios que sobre todo, han debido ser, por la fuerza de la causa del pluralismo y la multiculturalidad. Tiene razón Alain Touraine, al decir que “Esta ansia del pluralismo es, desde luego, necesaria, y el tema del reconocimiento del otro está aun lejos de haber agotado su fuerza de transformación cultural”.
[10]

El gran reto de la acción cultural para nuestros países iberoamericanos, será la de avanzar junto al Constitucionalismo Cultural para que los principios de libertad, justicia, dignidad, igualdad se consoliden, y sean plataforma fundamental al ejercicio de la diversidad e la interculturalidad.

En esa misma perspectiva, Diego Valadéz en su estudio sobre el “Estado Constitucional” de Haberle, subraya que es imprescindible tomar en cuenta la dimensión cultural de toda constitución, ya que “…la dimensión cultural de la constitución impide fluctuaciones arbitrarias de la norma, hace predecible y controlable el funcionamiento de las instituciones, reduce la tensión entre gobernantes y gobernados, matiza la naturaleza agonista de la lucha por el poder, y refuerza el Estado de derecho mediante un sistema espontáneo, general y duradero de adhesión a la norma.”
[11]

En otro orden de ideas, la cuestión sobre los derechos culturales y la interculturalidad, desde la perspectiva de la gestión cultural, parece situarse más en la problemática que en el problema, debiendo dar respuestas a las inaplazables situaciones concretas. La nueva escalada de la modernidad, hoy caracterizada por la dessocialización y la pérdida de los valores sociales, debe ser punto de partida para una nueva praxis cultural.

Esto significa avanzar hacia una sociedad que afirma derechos y valores multiculturales, desde un nuevo paradigma. Somos testigos del fin de un paradigma de lo social, “los problemas culturales han adquirido tal importancia que el pensamiento social debe organizarse en torno a ellos”
[12]. Surgiendo un paradigma cultural, desde el cual se abren nuevos espacios, a la vez que se ciernen nuevas amenazas con la globalización y el neocomunitarismo.[13]

Para responder a tal situación habrá que hacer más asertiva la labor de la acción cultural y de los Agentes y gestores culturales; habrá que interesarnos tanto en los derechos colectivos, como de aquellos derechos del sujeto.
[14] Con esto último, reconquistar un nuevo individualismo, todavía ausente y desligado de los enfoques sobre democracia y ciudadanía cultural.

En tal sentido, las complejidades de la acción cultural y de la labor de la gestión cultural pasan necesariamente por resolver cuestiones básicas de la igualdad y las diferencias. La creación de una cultura común pública, fuera de todo liberalismo ideologizante, empieza en la construcción de un Estado plural y esto, requiere de acciones que contribuyan a una refundación del pacto social. Y sobre esta conquista, “El nuevo pacto social tiene que plasmarse en una deliberación común y en un diálogo sostenido entre las culturas y las nacionalidades que componen el Estado plural. Sólo de esta manera se pueden construir democracias constitucionales auténticamente plurales y, por ende, radicalmente participativas.”
[15]

Para terminar, quiero citar a Norbert Lechner, que en su obra “Las Sombras del Mañana” nos recuerda: “En contra de una sociedad que se niega a reconocer el origen humano de la ley que ella misma insta a obedecer, guarda vigencia la lucha de la modernidad por ser sujeto.”
[16]



____________________

* Parte de la Ponencia presentada por Carlos Santos en el II Seminario “La participación de los agentes sociales en la cultura y el desarrollo: Interculturalidad y Derechos Culturales”.Ciudad de México, septiembre 2009.

[1] “La Formación en Gestión Cultural y Políticas Culturales”. Informe elaborado por la red iberoamericana de centros y unidades de formación en gestión cultural, IBERFORMAT, por la OEI y por la UNESCO. 2004. http://unesdoc.unesco.org/images/0013/001386/138686s.pdf
[2] la Red de Centros y Unidades de Formación en Gestión Cultural IBERFORMAT, que con el apoyo de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y el Centro Nacional de las Artes –CENART de CONACULTA, en 2003 http://sic.conaculta.gob.mx/centrodoc_documentos/106.pdf

[3] Informe Javier Pérez de Cuéllar, 1995: 36-37. Es importante ver los resultados de la Conferencia de Istanbul, Turquía (1998), abordaría la relación derechos humanos, cultura y desarrollo.

[4] Haberle Peter, “La protección constitucional y universal de los bienes culturales: un análisis comparativo”, Revista Española de Derecho Constitucional, No. 54, septiembre/diciembre. 1999. N Página 28. (traducida por Carlos Ruiz Miguel). Ver en línea: http://revistas.cepc.es/revistas.aspx?IDR=6&IDN=356&IDA=25420.
[5] Ver en línea: http://www.oei.es/noticias/spip.php?article2707
[6] Conclusiones del Foro “Cultura es Desarrollo” Auspiciado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) Medellín Colombia, marzo 2009. http://www.culturaesdesarrollo.org/documentos/Sintesis_FORO_culturaesdesarrollo.pdf

[7] Cortina, Adela. “Ciudadanos del Mundos: hacia una teoría de la ciudadanía”, p. 215. Alianza Editorial, 2005. Madrid España.

[8] Es interesante la visión de Chantal Mouffe, sobre el concepto de “identidad política”. Sostiene que no se puede identificar simplemente con un estatuto legal, o en todo caso, que se trate de la construcción alianzas entre intereses dados, sino de “…modificar realmente la identidad misma de estas fuerza”. “El Retorno de lo político: Comunidad, ciudadanía, pluralismo, democracia radical”. Pp. 101, 102. Ed. Paidós, 1999.
[9] Lechner, Norbert. “Las Sombras del Mañana”: La dimensión subjetiva de la política. LOM Ediciones, Santiago, Chile, 2002.
[10] Touraine Alain, ¿Podremos vivir juntos?, Ed. Fondo de la Cultura Económica, 2000, Bogotá. D.C. Colombia. P. 187.
[11] Valadéz, Diego, Peter Haberle: El Estado Constitucional, Estudio Introductorio. Página XXXIII, Universidad Autónoma de México y Pontificia Universidad Católica del Perú. Fondo Editorial, 2003.
[12] Touraine Alain, Un Nuevo Paradigma para comprender el mundo de hoy (2005), Buenos Aires, Paidós, 2006. p. 13
[13] Ídem. p. 123.
[14] Ibídem. Aquí cobra validez la idea de Touraine sobre “universalista individualista de los derechos” p. 204.

[15] Tubino Arias-Schreiber, Fidel. “Interculturalizado el multiculturalismo”. Artículo, Encuentro internacional sobre Interculturalidad, nov. 2001. Fundación CIDOB. Barcelona, España.

[16] Lechner, Norbert. Ob. Cit. p. 8

Reforma constitucional, derechos culturales y actores

sábado, 30 de mayo de 2009 |

Asamblea Revisora de la Constitución

Luego que la Asamblea Revisora de la constitución aprobara en primera lectura, el Artículo 53, que trata los derechos culturales, debemos reconocer el indudable éxito obtenido por el movimiento de sociedad civil e intelectuales. Las oportunas modificaciones propuestas a dicho artículo, permitieron sacar de escena la deficiente y desfasada conceptualización presentada en el proyecto de reforma constitucional.

Durante este proceso se evidenció las limitaciones de mediación y liderazgo del sector cultural tradicional, que actuó tardíamente frente al proceso. Lo cual es preocupante, debido al imperativo de una sociedad dominicana que es impactada por los influjos de la globalización cultural, así como ante la necesidad de hacer efectivo un estatuto de derechos culturales, fundamentales en la construcción de una ciudadanía cultural.

Sin embargo, en este contexto, el surgimiento del movimiento por los derechos culturales, encabezado por la Red Dominicana de Cultura Locales, junto al apoyo de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO-RD); la Universidad Autónoma de Santo Domingo, a través de su Vicerrectoría Académica de la facultad de artes y, el Centro de Investigación y Estudios Sociales de la Universidad UNIBE (CIES-UNIBE), pudo configurar un proyecto que actuó con tino, motorizando de modo pertinente las acciones que condujeron a que sectores importantes de la sociedad civil y los intelectuales, tuvieran un espacio de representación frente a este importante escenario histórico.

Estas organizaciones se nutrieron de la participación de importantes intelectuales dominicanos que en jornadas de trabajo lograron un análisis ponderado de la la propuesta constitucional sobre derechos culturales; a la vez de obtener una reformulación más coherente, en favor de los derechos culturales, el desarrollo y respecto al concepto de Estado social democrático y derecho.

Sin lugar a dudas, la participación de nuevos actores con clara visión y alcance sobre los derechos culturales, y la determinación de impulsar una ciudadanía cultural, como fundamento del derecho a la cultura; hizo posible alcanzar mejores resultados. La reacción tardía de sectores de la cultura, que actuaron motivado sobre intereses particulares o, que no pudieron advertir las significativas diferencias entre la propuesta del Artículo 53, enviada por el Consejo Nacional de Cultura y la del movimiento de sociedad civil e intelectuales, les hizo actuar de modo periférico e inmediatista.

Por el momento, la pieza aprobada en primera lectura por la Asamblea Revisora de la constitución, acogió mediante la negociación y el diálogo una redacción más simplificada de la propuesta de las organizaciones, la cual ha sido votado de manera unánime. Vale resaltar la agudeza con la que actuó la Asamblea Revisora, frente al tema de los derechos culturales, entendiendo la contundencia de la propuesta de las organizaciones y mediando para perimitir una propuesta consensuada, la cual fuese votada sin contradicciones.

Los temores de una propuesta formulada bajo una visión reduccionista de la cultura se ha despejado por el momento. Es curioso y sintomático que las altas instancias culturales del Estado, que luego de la propuesta de reformulación realizada por las organizaciones sociales y los intelectuales, se hayan situado fuera del escenario, haciendo mutis de este proceso, el cual requiere de posturas claras y responsables.

Esperamos que en la segunda lectura se puedan afinar aspectos formales y de fondo ya advertidos, que hagan más consistentes la propuesta vota por la Asamblea Revisora a la constitución dominicana.




Artículo 53 de la Reforma Constitucional aprobados en primera lectura por la Asamblea Revisora de la Constitución:


Art. 53. Toda persona tiene derecho a participar y actuar libremente y sin censura en la vida cultural de la Nación; al pleno acceso y disfrute de los bienes y servicios culturales, de los avances científicos, la producción artística y literaria. El Estado protegerá los intereses morales y materiales sobre las obras de los autores e inventores.


Párrafo I. El Estado establecerá políticas que promuevan y estimulen, en los ámbitos nacionales e internacionales, las diversas manifestaciones y expresiones científicas, artísticas y populares de la cultura dominicana; así mismo, incentivará y apoyará los esfuerzos de personas, instituciones y comunidades que promuevan, impulsen, desarrollen o financien planes, programas y actividades culturales a nivel local, nacional e internacional.

Párrafo II. El Estado garantizará la libertad de expresión, la creación cultural y el acceso a la cultura en igualdad de oportunidades y promoverá la diversidad cultural, la democracia participativa, la igualdad entre los sexos, la cooperación y el intercambio entre las naciones.


Párrafo III. El Estado reconoce el valor de la cultura en la conformación de las identidades individuales y colectivas, por ello reconocerá su importancia para desarrollo integral y sostenible, el crecimiento económico, la innovación y el bienestar humano en general; apoyando la investigación científica, la producción cultural, así como su difusión. Protegerá, asimismo, la dignidad e integridad de los trabajadores de la cultura.


Párrafo V. El patrimonio cultural de la nación, material e inmaterial, estará bajo la salvaguarda del Estado. El Estado garantizará su protección, enriquecimiento, conservación, restauración y puesta en valor. Los bienes del patrimonio cultural de la nación, cuya propiedad sea estatal, o hayan sido adquiridos por el Estado, son inalienables e inembargables, y dicha titularidad imprescriptible. Los bienes patrimoniales en manos privadas, serán igualmente protegidos ante la exportación ilícita y el expolio. La Ley regulará la adquisición de los mismos.

Carlos Santos en el Parlamento Mixto de la ACP y UE, Praga, 2009



En el marco de la Decimo Séptima Sesión de la Asamblea parlamentaria mixta, integrada por miembros del Parlamento Europeo y de los Estados Africanos, del Caribe y Pacíficos, llevada a cabo el 4 de abril del 2009, en la ciudad de Praga, República Checa. Los Señores Manuel Jiménez de República Dominicana, por el lado ACP y el Sr. Olle Schmidt de Suecia, representante del Parlamento europeo, presentaron el informe sobre “la integración y la participación sociales y culturales de la gente joven”.[1]

El referido informe, ya había sido encomendado por el Comité sobre los Asuntos Sociales y el Ambiente (una de las comisiones permanentes), en la Asamblea anterior de febrero de 2009; teniendo como objetivo establecer los múltiples problemas que impiden la integración de la juventud en las sociedades actuales, con el agravante de la crisis financiera que vive el mundo hoy. Con ello, la asamblea se propone identificar acciones para ayudar a definir políticas a favor de la presente generación joven, permitiendo que este importante segmento de la Población pueda alcanzar una transición hacia una vida adulta sana y responsable.

En la Asamblea de Parlamentarios ACP-UE, se ha logrado adoptar el reporte presentado por República Dominicana y Suecia, el cual será enriquecido por todos los miembros del Parlamento Mixto, teniendo una importante oportunidad de ser conocido para fines de adoptar medidas concretas, en el Décimo Octava Sesión del Parlamento ACP-UE, en noviembre del 2009 en Angola.

Durante la sesión de trabajo de la Comisión de Asuntos Sociales y Medioambiente, estuvieron como expertos invitados, el Sr. Carlos Santos de República Dominicana, quien presentó su ponencia titulada “ Inclusión e integración juvenil como paradigma de gestión para el desarrollo”[2] y el Sr. Christoffer Gronstad, del European Youth Forum, quien a su vez presentó experiencias concretas de esta reconocida institución internacional. Las dos ponencias presentadas servirían de referencia a los debates, siendo acogidas y saludadas por los parlamentarios asistentes a dicha sesión.

En el Acta final de esta sesión, se ha reseñado que “Durante el intercambio de puntos de vista, los miembros de la comisión constatan la complejidad del objeto del informe. Los miembros destacan la importancia de involucrar a la gente joven en la sociedad, en el entendimiento de que viven en un mundo orientado hacia la tecnología.”

Los miembros también observan, “la lamentable desconexión entre líderes y jóvenes: los líderes no consiguen atender a las aspiraciones de los jóvenes, en particular respecto al desarrollo sostenible. Los miembros destacan asimismo la importancia de la educación como el mejor mecanismo para combatir la exclusión de la gente joven y para promover el conocimiento mutuo y la integración. Para este fin, se pone de relieve el programa Erasmus Mundus de la Comisión Europea como uno de los programas que mejoran el intercambio de información mediante la promoción de intercambio de estudiantes entre la Unión Europea y terceros países. Los miembros también deploran la actual crisis financiera global, que probablemente empeorará la situación de los jóvenes.”[3]

Entre los parlamentarios participantes en el debate se destacaron, Jiménez (República Dominicana), Schmidt, Teng (Foro Europeo de Juventud), Jensen (DG DEV), Conte (DG de Educación y Cultura) Baldeh (Gambia), Deerpalsing (Mauritania), Bowis, Danata (Camerún), Novak, Veneto y Tapsoba (Burkina Faso).
Finalmente, aprovecho para reconocer los esfuerzos del Diputado Manuel Jiménez, representante ante el Parlamento de la Unión Europea y los Estados ACP, por contribuir a ofrecer una visión sobre los problemas de la juventud, tomando en cuenta la cultura y el desarrollo y permitiendo un nuevo enfoque en este importante foro internacional. Así mismo reconocer la labor de Johanna Sánchez, de la misión de Bruselas, quien nos asistiera tan profesionalmente durante la sesión en Praga.

El diputado Manuel Jiménez y Carlos Santos
momentos antes de iniciarse los trabajos del Parlamento ACP y EU


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[1] Informe, “La integración social y cultural y la participación de los jóvenes
Coponentes: Manuel Jiménez (República Dominicana) y Olle Schmidt ( Siuza)
http://www.europarl.europa.eu/meetdocs/2004_2009/documents/dt/765/765231/765231es.pdf

[2] Carlos Santos, “ Inclusión e integración juvenil como paradigma de gestión para el desarrollo”: http://www.europarl.europa.eu/intcoop/acp/92_01/pdf/santos_es.pdf

[3] Ver Página del Parlamento Mixto ACP-UE: http://www.europarl.europa.eu/intcoop/acp/92_01/default_en.htm

La Carta a Obama de Henri Benkoski

domingo, 8 de marzo de 2009 |


Gary Day en colaboración con Anna Monardo



La comunidad internacional ha estado a la espera que la presidencia de Barack Obama pueda establecer sustanciales cambios en la política estadounidense. Al igual que el resto del mundo, el sector de la cultura tiene también la esperanza de que el nuevo presidente de los Estados Unidos flexibilice su postura o produzca un giro ante la actitud cerrada y desatinada, que en el 2005 fijara su país, en lo relativo a la Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales de la UNESCO.

Para entonces, Louise Oliver, embajadora de los Estados Unidos ante la UNESCO, calificó el texto de la Convención como "un documento erróneo, ambiguo y proteccionista" y sostuvo que "la base de la diversidad cultural es la libertad. Los principales ponentes de esta convención parecen más interesados en el control sobre flujos de comercio y las vidas de sus ciudadanos que en promover la libertad y la diversidad cultural". Posición que lógicamente responde a los intereses monopólicos de los Estados Unidos, dada su hegemonía en materia de bienes y servicios culturales en los mercados mundiales.[1]

Como es conocido, esta postura radical que confunde la libertad cultural con el mercado y las políticas neoliberales, fueron derrotadas en la Conferencia de la UNESCO, a pesar de un gran activismo de los Estados Unidos para que aquel instrumento internacional no rigiera en este nuevo siglo. En cambio, este instrumento jurídico internacional daría mayor oportunidades a la diversidad cultural y al flujo en los mercados de bienes y servicios culturales de los países menos favorecidos, para que puedan alcanzar una “libertad cultural” que les permita gozar de iguales oportunidades, así como del conocimiento y reconocimiento de la diversidad de expresiones culturales, hasta ahora frenada y casi extinguida, por esa política monopolista.

En la actualidad, existe una gran tensión entre los países partes de la UNESCO, especialmente de aquellos que han ratificado la Convención, debido al descuadre que podría presentarse, si para junio próximo, fecha en que se celebrará la segunda Conferencia de las Partes para la Convención, no se llegara a firmar las directrices operativas de la Convención; entre ellas, la que trata el tema de la articulación de las relaciones de la Convención con otros acuerdos internacionales, principalmente por medio de aquellas directrices operativas que conciernen al desarrollo del Artículo 21; que de no concretarse, habría que esperar hasta el 2011. Mientras tanto, las políticas de subsidios culturales permanecerían en tensión frente a la Organización Mundial del Comercio (OMC), donde las políticas de exención cultural, principalmente al sector audiovisual, dispuesta hasta el 2010 quedarían desprotegidas ante su expiración.

Es importante decir, que el Comité Intergubernamental de la Convención de UNESCO (CI) ya ha adoptado directrices operativas para el Artículo 7, que trata sobre las medidas para promover expresiones culturales; el Artículo 8, que define las medidas para proteger las expresiones culturales en situaciones especiales en que corren riesgo de extinción, o son objeto de una grave amenaza o requieren algún tipo de medida urgente de salvaguardia y el Artículo 17 orientado a la cooperación entre las partes concernidas en situaciones referidas en el Artículo 8, en particular cuando se trata de países en desarrollo.

No obstante, en una nota de prensa, Cineuropa en su versión digital, sostiene que “Un objetivo básico continua siendo el del “tratamiento preferente” (Art.16) en beneficio de países menos desarrollados. Ello podría infringir la reglamentación de la OMC, que rechaza cualquier trato preferente a nivel comercial. La consecuencia es que numerosos países multiplican los acuerdos bilaterales, en algunas ocasiones contrarios al espíritu del Convenio (con referencia, en particular, a los EE.UU., que se negaron a adoptarlo). Existe aún una cierta incertidumbre en cuanto a los fondos destinados a los países del sur, otorgados de manera voluntaria por los estados miembros. Un fondo que algunos países del sur preconizan para la promoción y la distribución de obras en lugar de una producción ya abundante.”[2]

De ahí, que siga siendo preocupante el proceso de ratificación de la Convención de la UNESCO, que hasta hoy ha sido lento, aún cuando obtuviera el número indispensables de ratificaciones para su entrada en vigencia en el 2006; la UNESCO, ha dejado esta importante decisión a un nuevo escenario, en la espera de mayor legitimidad a tales directrices operativas, con un mayor número de países que hayan ratificado la Convención. De modo, que se justifiquen acciones para que ante el vencimiento de la exención cultural otorgado en la OMC, se pueda pedir al gobierno del Presidente Barack Obama, que defina su concepción sobre la cuestión de la diversidad cultural.

Por ello, la “Carta Abierta a Barack Obama” de Henri Benkoski[3], experto del gobierno belga en diversidad cultural haya suscitado una reacción importante en la comunidad cultural internacional. En la misma, Benkoski subraya que aunque no conozca postura alguna, sobre el tema de la cultura y la diversidad, del nuevo presidente norteamericano; le invita a suscribir el Convenio de UNESCO y crear un Ministerio de Asuntos Culturales, cuyo objetivo sea reducir la separación entre norte y sur, entre la cultura anglosajona y el resto del mundo. Esto así, según sus argumentaciones, para que las contradicciones existentes en la política y práctica de los Estados Unidos, se hagan coherentes.

En la Carta de Benkoski, difundida a través del periódico Le Soir, da a entender que una postura diferente a la seguida por la administración republicana daría a Obama, mayor coherencia, ya que ante la crisis económica y financiera norteamericana, éste ha optado por un proteccionismo y financiamiento a las artes y a sus industrias y servicios culturales. Hecho que contraviene la postura seguida por los Estados Unidos en el seno de la OMC y fijada respecto a la Convención de la UNESCO.

Sin embargo, debemos decir a favor de los países que han adoptado la Convención de la UNESCO, que su punto de vista por la defensa de la diversidad cultural, no responde a razones hegemónicas y neoliberales; por el contrario, basan sus argumentos, en considerar al producto cultural, más que mercancía, un producto portador de diversidad cultural. Por esa razón, la libertad cultural vaya más allá de la libre circulación de los bienes y servicios culturales, ella tambien incluye el derecho para que los estados nacionales puedan llevar a cabo políticas soberanas que estimulen el desarrollo de las industrias culturales.

Con la carta de Benkoski, se deberá promover una campaña internacional que incentiven a los países, que aún no hayan ratificado y adoptado la Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales de la UNESCO, ha que finalmente lo hagan; a la vez de impulsar un diálogo con la administración de Obama, el cual permita progresar en la postura que hasta hoy, ha defendido los Estados Unidos en tales escenarios internacionales.

Empero, faltaría por ver si en la coyuntura de crisis económica y financiera, como de baja, en la balanza comercial de los Estados Unidos, la flexibilización y proteccionismo hacia sus industrias culturales, significa más que una postura ante la crisis. Por eso, ante la interrogante: ¿Y si Barack Obama ratificara el Convenio sobre la diversidad de las expresiones culturales?, no podemos ser tan optimistas…

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Cultura y Objetivos del Milenio: Evento Ineludible

domingo, 8 de febrero de 2009 |

Comisión Técnica redactando la Declaración de los Ministros de Cultura de Montevideo. En la foto a la izquierda, Carlos Santos, Ex director General Técnico de la SEC, 2006.

Luego que República Dominicana presentara, por vez primera, una propuesta sobre Cultura y Objetivos del Milenio en la Reunión Técnica Preparatoria del IX Foro de Ministros de la cultura, de la Organización de Estados Iberoamericano (OEI), celebrada en Santo Domingo, en 2006. Nuestro país, alcanzaría notoriedad por su innovadora propuesta; recibiendo el apoyo de los 22 países que integran aquel organismo multilateral.

Sin embargo, el éxito diplomático vendría con la aprobación unánime, otorgado por los Ministros y Ministras de cultura y Altos Funcionarios, congregados en el IX Foro de Ministros de la OEI, en Montevideo, Uruguay; quienes acogieron la propuesta dominicana, ahora enriquecida, metodológicamente, tras los debates surgidos en esta Conferencia, en que España y República Dominicana, tendrían indiscutiblemente un rol protagónico. Más aún, al ser ratificada la Declaración de Montevideo, en la Cumbre de Presiente celebrada en Chile, posteriormente.

Según el texto de la Declaratoria de la IX Conferencia Iberoamericana de Cultura, los Ministros establecerían que:

“Nos comprometemos a estrechar la relación entre las políticas culturales y la eliminación de la pobreza como una contribución al logro de los Objetivos del Milenio y al desarrollo económico y social de Iberoamérica. Alentamos el fortalecimiento de planes y programas culturales comprometidos con este objetivo, así como el intercambio de información y de experiencias exitosas que sirvan a este propósito, y acogemos la propuesta de España y de República Dominicana de realizar una reunión de expertos que desarrolle un programa que comprometa al sector cultural con el cumplimiento de los Objetivos del Milenio”.

Esto último sería un mandato ineludible para la comunidad iberoamericana, que estaría contenida en la Agenda cultural y en los Planes de trabajo de la OEI.

Posterior a este logro en la diplomacia cultural dominicana, el manejo de la Secretaria de Estado de Cultura (SEC) a este proyecto, desdice mucho de las políticas culturales en materia internacional, como de la pretendida relación entre cultura y desarrollo, convertido hasta hora en discurso en nuestro país. El bajo y pernicioso perfil otorgado al mismo, podría calificarse como uno de los episodios diplomáticos dominicanos más sintomático e insólito. La negativa de asistir a ese escenario ministerial en 2006, del Secretario de Estado de Cultura dominicano, daría una mala señal, la que fuera percibida, obviamente, en el contexto iberoamericano.

El desinterés manifiesto no tiene explicación alguna, toda vez, que los Objetivos de Desarrollo del Milenio del Programa de las Naciones Unidas, fuera declarado política central del actual gobierno, y República Dominicana, uno de los países "modelo" del referido Programa. Tal vez, el no alcanzarse las metas propuestas en dicho Programa en la República Dominicana, provenga de la falta de un enfoque integral y transversal de la cultura, al interior de los problemas definidos por Naciones Unidas para enfrentar la pobreza, cosa que advertía el proyecto dominicano.

El desinterés de nuestras autoridades culturales se evidencia, al dejar pasar dos largos años, sin que se le diera cumplimiento a la resolución ministerial; borrando de la memoria nacional el esfuerzo diplomático, y sin obtener los beneficios que de él se alcanzarían. Hasta el día de hoy, no se conocen los pormenores y adelantos de dicha propuesta. Según lo convenido, República Dominicana tenía pautado llevar a cabo una Reunión Técnica Internacional, a inicios del 2007; cosa que no se lograra, pese a los ingentes esfuerzos de la OEI y España para dar cumplimiento a los acuerdos de los Ministros y Presidentes iberoamericanos.

Es inaudito, que siendo la República Dominicano uno de los país escogidos como modelo de Naciones Unidas, para implementar el Programa de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de Naciones Unidas, las autoridades culturales no dieron calor a dicha propuesta, a pesar de poseer un proyecto tan relevante sobre el tema, a nivel internacional.

Sin embargo, la propuesta presentada en Uruguay, gracias a los esfuerzos desplegados por la Organización de Estados iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) y de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el desarrollo (AEClD), quienes no han desmayados en sus propósitos. Finalmente, estos Organismo internacionales han podido organizar el esperado evento, bajo el titulo: “Seminario: La Cultura y los Espacios Multilaterales”, en Santo Domingo, los días 9 y 10 de febrero de 2009.

El objetivo de este evento, sería, ¨…realizar una revisión de los programas regionales y subregionales vinculados a la cultura y al desarrollo en el marco del Programa de los Objetivos del Milenio de las Naciones Unidas.

En este Seminario, participaran representantes de organismos y agencias que tienen a cargo, proyectos bilaterales y multilaterales de integración y desarrollo, en los que se encuentran comprometidos, de una u otra forma, los países, iberoamericanos. De igual manera, las organizaciones multilaterales más relevantes por su incidencia en los ámbitos socio-económicos y en su impacto en los acuerdos culturales internacionales.

Es oportuno señalar, que el evento esta siendo organizado desde la OEI, a través de su Programa ACERCA, cuya coordinación esta en manos del Sr. Carlos Moneta, uno del más prestigiosos experto internacional en temas relacionados con la cooperación internacional.

Todavía tenemos sobre nosotros, la realización de este extraordinario evento y la Secretaria de Estado de Cultura, quien figura como anfitrión del mismo, sigue optando por dejar pasar subrepticiamente su realización, sin que el sector cultural y la opinión pública nacional estén al tanto de su realización y pormenores. Lamentablemente, la cultura y el desarrollo en el país no andan de la mano.